Científicos rusos desentrañan el misterio del rayo globular, demostrando su naturaleza de aerosol
Investigadores del Instituto Boreskov de Catálisis SB RAS han determinado experimentalmente que este fenómeno natural es un aerosol acuoso que contiene hidrógeno, no plasma como se pensaba anteriormente.
Revolución del aerosol: por qué el rayo globular pasó de plasma a niebla de hidrógeno
[La esencia]: qué está sucediendo realmente
En la Asamblea General de la Academia de Ciencias de Rusia el 25 de mayo de 2026, el presidente de la Rama Siberiana (SB RAS), el académico Valentín Parmón, anunció oficialmente que los científicos siberianos habían completado una fase de investigación que confirma que el rayo globular natural es un aerosol acuoso lleno de hidrógeno.
Estos datos refutan fundamentalmente el concepto del rayo globular como un objeto de plasma de alta temperatura, que ha dominado la física durante los últimos 150 años.
A primera vista, se trata de un descubrimiento puramente fundamental, interesante solo para un puñado de físicos atmosféricos. Pero detrás de él hay algo mucho más práctico.
Perspectiva clave no obvia que todos pasan por alto: la tecnología para producir «rayo globular» de aerosol en el laboratorio se desarrolló en el Instituto de Física Nuclear de Petersburgo (NRC «Instituto Kurchátov») en Gátchina. Allí aprendieron a crear formaciones luminosas duraderas que flotan hacia arriba mediante una descarga eléctrica especial en presencia de agua.
En otras palabras, los científicos rusos no solo explicaron un fenómeno natural. Crearon un análogo de laboratorio funcional. Esto significa que ahora podemos estudiar las propiedades del objeto no en raras condiciones naturales (el rayo globular se observa solo unas pocas veces al año en todo el mundo), sino en un entorno de laboratorio controlado.
Y la pregunta principal que surge tras este descubrimiento es: ¿qué más se puede hacer con un aerosol de hidrógeno que brilla y se mueve contra la gravedad? La respuesta puede estar en una dirección completamente inesperada.
Cronología y contexto
La investigación sobre la naturaleza del rayo globular se ha llevado a cabo en el Instituto Boreskov de Catálisis SB RAS durante varios años. 2025 fue un año clave: fue entonces cuando se completó una «fase muy importante» de la investigación, confirmando la naturaleza de aerosol-hidrógeno del fenómeno.
25 de mayo de 2026: presentación de resultados en la Asamblea General de la Academia de Ciencias de Rusia. El académico Valentín Parmón, al presentar el descubrimiento, enfatizó que los datos explican no solo el brillo, sino también la capacidad del rayo globular para flotar en el aire (debido a la baja densidad del hidrógeno) y su explosividad al contacto con objetos (ignición del hidrógeno).
Es importante destacar que el descubrimiento tiene dos ramas independientes. Los físicos de Gátchina crearon un análogo, mientras que los científicos siberianos de Novosibirsk explicaron la naturaleza. La convergencia de estos dos resultados ocurrió solo en 2025-2026, cuando quedó claro que el objeto de laboratorio de Gátchina y el rayo globular natural comparten la misma naturaleza de aerosol.
Quién gana y quién pierde
Ganador: Instituto Boreskov de Catálisis SB RAS. Para un instituto tradicionalmente centrado en la catálisis industrial (refino de petróleo, química de polímeros), incursionar en la física atmosférica fundamental amplía su perfil científico. El académico Parmón, como presidente de SB RAS, obtiene un argumento adicional en la lucha por la financiación presupuestaria.
Ganador: NRC «Instituto Kurchátov» (Gátchina). Su instalación de laboratorio ahora es reconocida como «el análogo más cercano al rayo globular natural». Esto aumenta el estatus de la institución y abre el acceso a subvenciones para el estudio posterior de los fenómenos de descarga de aerosol.
Ganador: la ciencia fundamental rusa en su conjunto. Refutar un paradigma de 150 años es un evento digno de publicación en Nature o Physical Review Letters. Esto es un plus significativo para la imagen de la física rusa en el escenario mundial.
Perdedor: la «teoría del plasma» del rayo globular. Durante décadas, se creyó que el rayo globular es plasma de alta temperatura (gas ionizado) con temperaturas de miles de grados. Ahora se ha demostrado que es un aerosol frío a temperatura ambiente. Esto significa que cientos de artículos, tesis defendidas y soluciones técnicas propuestas (por ejemplo, reactores de plasma que simulan el rayo globular) se basaron en una premisa falsa.
Perdedor: los investigadores occidentales que no lograron reproducir un análogo de laboratorio estable. El éxito de la instalación de Gátchina en la creación de objetos luminosos de larga duración que flotan hacia arriba (lo que indica baja densidad, es decir, hidrógeno) ha demostrado ser único. Aún no se han creado análogos con tal estabilidad y vida útil en EE. UU., Europa o Japón.
Lo que los medios no están diciendo
Primero: el descubrimiento no responde a la pregunta práctica más importante: cómo protegerse del rayo globular.
Sí, ahora sabemos que es un aerosol de hidrógeno. Pero conocer la composición química no proporciona automáticamente una forma de predecir dónde y cuándo aparecerá. El rayo globular ocurre durante tormentas eléctricas, pero no en todas. Las condiciones para su generación aún no están claras. La teoría del aerosol explica de qué está compuesto, pero no por qué aparece en algunos lugares y no en otros.
Segundo, y lo más importante. El análogo de laboratorio de Gátchina requiere una descarga eléctrica de alto voltaje en presencia de agua. Esto significa que producir «rayo globular artificial» requiere instalaciones industriales, no enchufes domésticos. No se prevé ninguna aplicación práctica en energía o defensa en el futuro cercano, a menos que alguien descubra cómo utilizar un aerosol de hidrógeno con brillo prolongado para algo útil.
Tercero: el académico Parmón declaró directamente que «el rayo globular aparece a temperaturas relativamente bajas». Esta aclaración es importante. Es decir, el fenómeno no ocurre en climas cálidos y húmedos; se necesitan condiciones de temperatura específicas. Esto impone restricciones a la geografía de la investigación y a los posibles desastres naturales asociados con el rayo globular.
Cuarto, y esto es especialmente importante. El rayo globular es un aerosol acuoso con hidrógeno. El hidrógeno se enciende fácilmente. Cuando el rayo globular explota, libera energía equivalente a una pequeña cantidad de TNT (hasta varios cientos de gramos). Pero los comunicados de prensa omiten esto para evitar el pánico. En la práctica, conocer la composición permite desarrollar métodos de neutralización, por ejemplo, rociando catalizadores de recombinación de hidrógeno (irónicamente, esto es exactamente lo que hace el Instituto Boreskov de Catálisis SB RAS). Es decir, el instituto que hizo el descubrimiento tiene la base tecnológica para crear también un antídoto.
Pronóstico: próximos 30 días y 90 días
30 días:
Se espera una publicación en una revista científica revisada por pares (muy probablemente en la Revista de Física Experimental y Teórica rusa o en la internacional Physical Review E). Presentará datos experimentales: espectros de brillo, mediciones de densidad, resultados de análisis de gases. Si la revista es de alto impacto, el descubrimiento ganará resonancia internacional.
También es probable que surjan consultas del Ministerio de Situaciones de Emergencia y del Ministerio de Defensa. Si se confirma la naturaleza de aerosol, surge la pregunta: ¿se puede generar rayo globular artificialmente (con fines militares, como dispositivo cegador o de distracción) o, por el contrario, suprimirse (para proteger infraestructuras críticas). Es probable que los científicos del Instituto Kurchátov reciban financiación adicional para estos estudios.
90 días:
Para agosto de 2026, los laboratorios japonés, chino y estadounidense intentarán replicar el experimento de Gátchina. Si lo logran, la teoría del aerosol se volverá universalmente aceptada. Si no, surgirán dudas sobre si el objeto de laboratorio es realmente idéntico al natural.
Para los inversores: no hay activos directos aquí. Pero hay una señal indirecta. Si el Instituto Boreskov de Catálisis SB RAS o el Instituto Kurchátov anuncian la creación de una tecnología para neutralizar el rayo globular (por ejemplo, rociando un catalizador en el aire), podría ser demandada por compañías de seguros y operadores de infraestructuras críticas (líneas eléctricas, aeropuertos, instalaciones de almacenamiento de petróleo). El mercado para dicha protección es potencialmente de cientos de millones de dólares.
Por ahora, hemos sido testigos de cómo uno de los acertijos más misteriosos de la física ha recibido una explicación simple y elegante. El rayo globular resultó no ser plasma, sino una niebla común (bueno, casi común) con hidrógeno. Este es un logro de la ciencia rusa que entrará en los libros de texto de física de la próxima generación. Pero el camino hacia la aplicación práctica no es más corto que desde el descubrimiento del electrón hasta la creación de la computadora.
— Editorial Team
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